El pasado 1 de octubre asistimos a la VI edición del Supreme Cobot & Automation Day Zaragoza, celebrada en el Instituto Tecnológico de Aragón (ITA).
La jornada reunió a profesionales de la automatización industrial y nos permitió conocer, a través de demostraciones en vivo y una mesa redonda, algunas de las tecnologías que están transformando las plantas industriales: robótica colaborativa, visión artificial, seguridad funcional, manipulación avanzada e inteligencia artificial.
Pero, además de las soluciones mostradas, el evento dejó una idea relevante para cualquier empresa que esté valorando automatizar un proceso: la tecnología, por muy avanzada que sea, solo es una buena solución cuando resuelve bien el problema en fábrica.
- El robot no es el punto de partida
En una demostración todo parece sencillo; el robot se mueve con precisión, identifica una pieza, la recoge y la deposita en el lugar previsto. Pero en una instalación industrial el contexto es muy distinto.
Hay que tener en cuenta los cambios de formato, el ritmo de producción, los accesos de los operarios, el mantenimiento, las paradas, la calidad de las piezas y la integración con los equipos que ya existen en la planta.
Por eso el robot no debería ser el punto de partida de un proyecto de automatización. Antes hay que entender el proceso:
- Qué operación se quiere mejorar.
- Qué problema está limitando la producción.
- Qué variabilidad existe.
- Qué tareas generan más errores o riesgos.
- Qué información necesita el equipo de producción.
- Cómo se mantendrá la instalación después de la puesta en marcha.
A partir de ahí tiene sentido decidir si la solución pasa por un cobot, una célula robotizada, un sistema de visión, una mejora de seguridad o una combinación de varias tecnologías.
- La flexibilidad es importante, pero no suficiente
Una de las tendencias más visibles durante la jornada fue la búsqueda de soluciones más flexibles.
La robótica colaborativa, la visión 3D y las herramientas de manipulación adaptables permiten trabajar con diferentes referencias y responder mejor a los cambios habituales de producción. Esto es interesante en procesos con lotes cortos, con formatos variables o una elevada intervención manual.
Sin embargo, una célula flexible también debe ser sencilla de utilizar y de mantener.
Si para cambiar de producto es necesario realizar ajustes complejos o depender del integrador, ya no se puede considerar como flexible.
La solución debe estar diseñada para las personas que van a trabajar con ella cada día: operarios, responsables de producción y personal de mantenimiento.
- Seguridad integrada desde el diseño
Las demostraciones relacionadas con seguridad funcional mostraron otro aspecto fundamental, que la seguridad no debe considerarse desde el incio del diseño.
Durante el evento, Pilz presentó una aplicación con barreras fotoeléctricas PSENopt II e IO-Link Safety, junto con funciones de seguridad aplicadas a robots.
Este tipo de soluciones permite disponer de más información sobre el estado de los dispositivos y gestionar de forma más dinámica la interacción entre personas y máquinas. En determinadas aplicaciones, ayuda a mantener la protección necesaria sin penalizar los tiempos de ciclo.
Pero la tecnología, por sí sola, no resuelve la seguridad de una célula. Es necesario analizar cómo se trabaja, qué accesos existen, qué movimientos realiza el robot, qué tareas de ajuste o mantenimiento se llevan a cabo y qué ocurre en caso de fallo.
Por eso la seguridad debe formar parte de la ingeniería desde el primer momento, no solo para cumplir los requisitos normativos, sino para conseguir una máquina que pueda utilizarse y mantenerse de forma segura en producción.
- Ver mejor para decidir mejor
La visión artificial también tuvo un papel destacado en las demostraciones.
En una planta, un sistema de visión puede utilizarse para localizar piezas, comprobar su presencia, verificar un montaje o detectar defectos de calidad. También puede ayudar a guiar un robot cuando los productos llegan en diferentes posiciones cada vez.
La inteligencia artificial amplía las posibilidades en algunas aplicaciones con mayor variabilidad. Pero antes de hablar de algoritmos hay que definir qué debe detectar el sistema y con qué fiabilidad.
Una buena aplicación de visión necesita responder, entre otras, a estas preguntas:
- ¿Qué defecto se quiere detectar?
- ¿Qué tolerancia es aceptable?
- ¿Qué iluminación necesita la pieza?
- ¿Qué velocidad debe alcanzar la inspección?
- ¿Qué sucede cuando el sistema no está seguro?
- ¿Cómo se comunica el resultado con el PLC, el robot o el sistema de calidad?
A veces el problema no está en la cámara ni en el software; lo que pasa es que las condiciones del proceso no son tan estables como para inspeccionar el producto. En estos casos la visión artificial debe plantearse como parte de una solución de proceso, y no como un equipo independiente.
- El resultado se decide en la integración
La jornada mostró soluciones de distintos fabricantes: ABB Robotics, Pilz, Stemmer Imaging, Schmalz y Zimmer Group.
Cada una de ellas resuelve una parte concreta de la aplicación. El robot aporta movimiento, la cámara aporta información, la garra permite manipular, el sistema de seguridad protege el acceso y el control coordina todos los elementos.
Pero el resultado final depende de cómo se integran. En fábrica la célula debe convivir con transportadores, máquinas, cuadros eléctricos, redes industriales, sistemas de producción y procedimientos de mantenimiento. También debe proporcionar información útil cuando algo no funciona.
Por eso el papel de la ingeniería es decisivo; se debe definir una solución completa que pueda instalarse, validarse, utilizarse y mantenerse. No es tan simple como seleccionar componentes.
- Lo que nos llevamos del evento
El Supreme Cobot & Automation Day Zaragoza fue una buena oportunidad para conocer soluciones actuales y compartir reflexiones con otros profesionales del sector.
Nos quedamos, de nuevo, con varias ideas que ya teníamos claras:
- La automatización pone la tecnología al servicio de las personas y de los procesos.
- La robótica colaborativa tiene sentido cuando mejora la ergonomía, la flexibilidad o la repetibilidad del proceso.
- La seguridad debe diseñarse junto con la automatización.
- La visión artificial necesita un problema bien definido y condiciones de proceso adecuadas.
- La flexibilidad debe ser útil para producción y mantenimiento, no solo para la demostración.
- La integración entre tecnologías es tan importante como las prestaciones de cada equipo.
En definitiva, el reto es incorporar correctamente la tecnología más avanzadarla para resolver una necesidad concreta de la fábrica.
- De la idea a la solución industrial
En AMB Impulsa® integramos todas estas tecnologías, y entendemos la automatización como un proceso completo: analizar la necesidad, definir la solución, desarrollar la ingeniería, integrar los equipos, poner la instalación en marcha y acompañar a la planta durante su funcionamiento.
La robótica, la visión artificial, la seguridad funcional y la digitalización ofrecen muchas posibilidades. Pero su valor aparece cuando se integran en procesos industriales y ayudan a producir mejor y con más seguridad.
Esa es, probablemente, la principal lección que nos llevamos de esta jornada: una buena solución de automatización es la que mejor encaja en la fábrica.
Más información:
Instituto Tecnológico de Aragón — Supreme Cobot & Automation Day en Zaragoza
Interempresas — Zaragoza acoge la sexta edición del Supreme Cobot & Automation Day
ABB Robotics — Supreme Cobot & Automation Day